En cuanto a los dragones dijo Sirius, hablando en aquel momento muy aprisa-, hay una manera, Harry. No se te ocurra emplear el encantamiento aturdidor: los dragones son demasiado fuertes y tienen demasiadas cualidades mágicas para que les haga efecto un solo encantamiento de ese tipo.
Ese liberador encantamiento de que el cuento dispone no sólo pone en juego de forma mítica a la naturaleza, sino que alude a su complicidad con el ser humano liberado.
Los ritos de la seducción siempre se han tomado su tiempo.
En la vida, en la seducción y en todo lo que se os ocurra, lo real, sincero y natural es lo que realmente resulta atractivo. Creo que uno de los factores de mi éxito con las mujeres es que busco mi propio disfrute personal y ellas lo perciben. Eso transmite seguridad, naturalidad y ausencia de necesidad de agradar.
La fascinación de los disparos como un deporte depende casi enteramente de si está a la derecha o equivocadamente al final de la pistola.
Qué nuestra experiencia humana más valiosa, el amor, esté siendo profanada, parodiada, ridiculizada, seguro está en el núcleo de la fascinación de nuestra cultura por la pornografía.
La vida es como el amor; depara en muchas ocasiones, frutos muy amargos, durante períodos largos para quienes la saborean, y ofrece, de vez en cuando, durante un corto plazo, una frágil delícia para que no la abandonen, y sigan viviendo y amando.
En la delicia de la sal todas son lanzas del espíritu... ¡Yo avivaré con sal las bocas muertas del deseo!
A muchos científicos no les agradó la idea de que el universo hubiese tenido un principio, un momento de creación.
Dichoso aquél que recuerda con agrado a sus antepasados, que gustosamente habla de sus acciones y de su grandeza y que serenamente se alegra viéndose al final de tan hermosa fila.
No hay placer en no tener nada que hacer, la diversión está en tener mucho que hacer y no hacerlo
Una mente bien informada, solía decir, es la mejor seguridad contra el contagio de la locura y del vicio. La mente no ocupada está pendiente de encontrar algo, y preparada para caer en el error, para escapar de lo que la rodea. Hay que llenarla con ideas, enseñándole el placer de pensar. Así las tentaciones del mundo exterior se verán contrarrestadas por el consuelo derivado del mundo interior.
Hay que recrear y renovar la nostalgia, volviéndola contemporánea, porque una vez que la arquitectura ha cumplido con las necesidades utilitarias y de funcionamiento, tienen todavía delante de sí otros logros que alcanzar: la belleza y el atractivo de sus soluciones, si quiere seguirse contando entre las bellas artes.
Mi idea del atractivo femenino camina por la vereda de enfrente de la plena exposición. Seduce mucho mejor una insinuación que una aparatosa muestra gratuita del físico.
Lo que uno ve en otra mujer cuando está borracho, lo ven en garbo cuando está sobrio.
Le llamaba Niño Ricardo, y era guitarrista. Era un artista muy famoso que había tocado la guitarra a las mejores artistas de dos generaciones... sé las sabia todas, y era un gran artista. Era un peligro... a mí aquel hombre me atraía mucho, y además de ser artista me hacia mucha gracia, tenía mucho ángel claro que también tenía mucho demonio
La Niña a quien dijo el Ángel que estaba de gracia llena, cuando de ser de Dios madre le trujo tan altas nuevas
Así pues, si no me créeis, bella, mientras vuestra edad florezca en su novedad más verde, recolectad, recolectad vuestra juventud: al igual que le sucede a esta flor la vejez hará que vuestra belleza decaiga..
Un maestro zen, a punto de morir, está rodeado de sus discípulos. Éstos le preguntan solemnemente: Maestro, ¿cuáles son tus últimas palabras? Y el maestro responde: ¡¡No quiero morir!!. (Chiste que contó en La belleza de Pensar, programa televisivo chileno de entrevistas).
Y cuando la imprudencia y la delación pusieron alguna vez al indio en la alternativa de batirse a muerte o entregarse, él no vaciló jamás en jugar serena y valientemente su vida, arremetiendo con tal pujanza y furia que todo que todo cedía a su paso; y siempre supo escapar dejando tras sí la admiración y la muerte.
Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas.
El ciberespacio. Una alucinación consensual experimentada diariamente por billones de legítimos operadores, en todas las naciones, por niños a quienes se enseña altos conceptos matemáticos...Una representación gráfica de la información abstraída de los bancos de todos los ordenadores del sistema humano. Una complejidad inimaginable.
Los reyes no nacen: son creados por la alucinación universal.
Las condiciones en el Lago Ness eran extremas, por las bajas temperaturas del agua, entre 6 y 8 grados. Fui obligado a suspenderlo cuando estaba a punto de llegar y aunque en aquel momento no quería, después lo agradecí porque mi vida corría peligro y en aquel momento yo no era consciente de la situación.
Precisamente, es característico del filósofo este estado de ánimo: el de la maravilla, pues el principio de la filosofía no es otro, y aquél que ha dicho que Iris (la filosofía) es hija de Thaumante (la maravilla), no ha establecido mal la genealogía
La inquietante atracción de lo real: fundamento del ansia de comprobar nuestra existencia dentro de una dimensión perceptible o experimentable por otros. En ello concurren las falacias del espacio y del tiempo que son deducciones obtenidas a partir de presupuestos no experimentables.
¡El ajedrez es inagotable! Se han jugado millones de partidas y se han escrito miles de obras, pero hasta ahora no existe fórmula universal ni método que garantice el triunfo. Al ir conociendo sus múltiples aspectos, uno empieza a sentir una gran atracción por este juego.
No puede hallarse poesía en ningún lado cuando no se lleva dentro.
Elena siguió su viaje haciendo escalas nadie sabe dónde, pues la gente de aquellas abandonadas islas le tomó verdadero cariño y la identificó con todas las grandes y bienhechoras damas del mito y del recuerdo. En su poesía el cargamento de Elena se multiplicó y enriqueció con todos los tesoros del país de las hadas.
Era un animal hermoso, una obra maestra de gallardía que ni el pensamiento era capaz de reproducir.
Cuando un rival te da un gancho y te abre el ojo y no le puedes ni ver, piensas: esta es la última vez. Pero después ganas, gozas de la victoria y es cuando te dices: una vez más.
Me pregunto si te acuerdas de la historia que nos leyó mamá la primera noche que Sebastian se emborrachó...; quiero decir la noche mala. El padre Brown dijo algo así como le cogí (al ladrón) con un anzuelo y una caña invisibles, lo bastante largos como para dejarle caminar hasta el fin del mundo y hacerle regresar con un tirón del hilo.
Uno de nuestros entretenimientos favoritos con mi abuelo era interpretar papeles de historias que nos inventábamos entre los dos y donde él era el príncipe azul, ogro, duende o rey.. Pero yo, ineludiblemente, era la princesa.
No se conoce a Albéniz si se prescinde del duende de su ritmo. Y no se puede interpretar a Albéniz si no se conoce a fondo la humanidad, el orgullo, la pasionalidad, el dolor del pueblo español.
Como cualquier otro lector, o escritor, me busco a mí mismo. Busco encontrarme en páginas, en ideas, en reflexiones, reconocer que somos algo más que esto que se presenta como realidad, ése sigue siendo el mayor deslumbramiento
Había en ella una suerte de deslumbramiento infantil ante lo nuevo-bello que rayaba el fetichismo.
Sabio es aquel que constantemente se maravilla de nuevo
Como los budistas, sé que la palabra no es el hecho. Si digo manzana no es la maravilla innombrable que enamora el verano, si digo árbol apenas me acerco a lo que saben las aves, el caballo siempre fue y será lo que es sin saber que así lo nombro.