El patriotismo en el campo de batalla consiste en conseguir que otro desgraciado muera por su país antes de que consiga que tu mueras por el tuyo.
¡Hoka Hey!_ (Con esta frase era con la que el jefe de guerra Sioux, Tasunka Witko (Caballo Loco o Crazy Horse) lanzaba a la batalla a sus bravos contra los wasichus (hombres blancos). La traducción indica el carácter eminentemente romántico de estos hombres guerreros: Hoy es un buen día para morir.)
De haber escrito mi propio epitafio este hubiese sido: Tuve una riña de enamorados con el mundo.
Si en la lid el destino te derriba; si todo en tu camino es cuesta arriba, si tu sonrisa es ansia insatisfecha, si hay faena excesiva y vil cosecha, si a tu caudal se anteponen diques... Date una tregua ¡pero no claudiques!
Si pretendemos el triunfo en la gran contienda ideológica de esta época, es preciso, sobre todo, que nos percatemos exactamente de cual es nuestro credo.
El antisemitismo es la expresión de la falta de talento, de la incapacidad de vencer en una contienda disputada con las mismas armas; y eso es aplicable a todos los campos, tanto la ciencia como el comercio, la artesanía, la pintura. El antisemitismo es la medida de la mediocridad humana.
La política es una guerra sin efusión de sangre; la guerra una política con efusión de sangre.
El Holocausto fue un periodo obsceno en la historia de nuestra nación... No, no de neustra nación, pero en la Segunda guerra Mundial. Quiero decir que todos nosotros hemos vivido en esto siglo. Yo no he vivido en este siglo, pero en la historia de este siglo.
Desde este intercambio, nuestro equipo ha ganado un espacio renovado para el despegue, y este espacio creo que nos puede llevar todo el camino hacia el campeonato
Personalmente sólo quiero ganar un campeonato
No estoy en competición con nadie más excepto conmigo misma. Mi siguiente meta es superar mi última actuación
Aquéllos que luchan por la libre empresa y por la competición libre no defienden los intereses de aquéllos que son ricos hoy. Ellos quieren que se deje libertad a hombres desconocidos que serán los emprendedores del mañana
En cualquier contienda entre el poder y la paciencia, hay que apostar por la paciencia
El hombre que se lanza a la contienda pública y osadamente se expone a la luz meridiana en calles y plazas, no debe lamentarse ni protestar al verse examinado con microscopio y descrito en sus más minuciosos rasgos intelectuales, morales y físicos: sube al escenario, y todos adquieren derecho de aplaudirle o silbarle.
La principal contradicción entre todo lo moderno y lo antiguo estriba en que los hombres ya no son colocados por razón de su nacimiento en el puesto que les corresponde. Ahora tienen la libertad de aplicar sus capacidades en todas direcciones y en todos los campos.
Los que consideran que la política se divide entre izquierda y derecha están atrasados. La verdadera contradicción ahora es entre los de arriba y los de abajo.
De la rivalidad no puede salir nada hermoso; y del orgullo, nada noble.
Para mí, la violencia es una consecuencia de la competencia, y la competencia es una consecuencia de la rivalidad y la comparación; y la rivalidad y la comparación son una consecuencia de una cultura de consumo en la que se nos educa para compararnos todo el tiempo con otros
Si a esa nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo, así como pesaría sobre nosotros como la mayor de las desdichas, como agobia y aflige al ánimo del náufrago el no divisar en el horizonte ni costa ni embarcación, el que España prosperara y se engrandeciera.
El facilismo es una senda que conduce siempre a la pobreza, al conflicto y a la frustración
Por lo general se piensa de la guerra en términos de conflicto militar o hasta aniquilación. Pero va haciéndose cada vez más claro el hecho de que un peligro igual pudiera ser el caos... como resultado del hambre de las masas, el desastre económico, catástrofes ambientales y el terrorismo
Confieso que no me entusiasma el ideal de vida que nos presentan aquellos que creen que el estado normal del hombre es luchar sin fin para salir de apuros, que esa refriega en la que todos pisan, se dan codazos y se aplastan, típica de la sociedad actual, sea el destino más deseable de la humanidad
El literato de puerta cerrada no sabe nada de la vida. La política, el amor, el problema económico, el desastre cordial de la esperanza, la refriega directa del hombre con los hombres, el drama menudo e inmediato de las fuerzas y las direcciones contrarias de la realidad, nada de esto sacude personalmente al escritor de puertas cerradas.
Al iniciarse la guerra civil, yo me sentía republicano y partidario del concepto de una España federal. Por tanto, no deseaba entonces, ni deseo ahora, el enfrentamiento sino la concordia. Sufrí mucho, espiritualmente, porque sufrí por ambos bandos.
Hasta ahora el arma nuclear ha jugado un papel de disuasión. Pero cada vez es más claro que si, como decía Clausewitz, la guerra es la continuación de la política por otros medios, el enfrentamiento nuclear no es ninguna política...
Cuando Botvínnik jugó contra Tal, no hubo color en el primer match y eso fue absolutamente normal. Lo anormal fue su posterior derrota.
El éxito que tuve en el match contra Capablanca se debe, ante todo, a mi superioridad psicológica. Capablanca jugaba confiando casi exclusivamente en su extraordinario talento intuitivo. En general, hay que conocer bien al adversario antes de empezar a jugar. Así, la partida se convierte en el medidor del individualismo y del amor propio, que juega un papel enorme en el resultado del juego