El mundo, ahora y antes, está basado en una competición a vida o muerte; lo que se disputaba en la guerra era qué niños, si los alemanes o los aliados, debían morir de hambre y de miseria
Cualquiera que fuese mi relación con un piloto, cuando le despedía antes de una competición le abrazaba y le besaba como si fuera la última vez. Sabía que marchaba a una carrera, pero nadie me aseguraba que iba a volver
¿Qué representó para usted el cálculo de sus probabilidades de victoria en el torneo de Portoroz? Para mí, el tablero de ajedrez es un campo de batalla y no los libros de un contador.
Vi la final junto con mis hijos animando a España. Me quedo sobre todo con el torneo que han hecho Sergio Ramos, Puyol y todo el centro del campo, que siempre defendió su estilo sin importar el rival que tuvieran delante
Nuestra vida política debe ser un certamen de honor y de competencia.
El gran libro, siempre abierto y que tenemos que hacer un esfuerzo para leer, es el de la Naturaleza, y los otros libros se toman a partir de él, y en ellos se encuentran los errores y malas interpretaciones de los hombres
Él ha salido a la vida, y ha explicado la vida. Ha abierto los ojos, y ha creado la luz.
Si la primera vez no tienes éxito, prueba una segunda vez. Después abandona. No tiene sentido hacer el idiota por eso
Los celos matan el amor pero no el deseo. Este es el verdadero castigo de la pasión traicionada. Odias a la mujer que rompió el pacto de amor, pero sigues deseando porque su traición fue la prueba de su propia pasión.
Empecé en natación de piscina y hasta 1996 fui campeón de España de 400, 1.500, 400 m estilos... En verano de ese año conocí este deporte, disputé mi primera copa del Mundo, la gané y prometí que sólo me dedicaría a la larga distancia.
Porque es un hecho bien establecido que el presente no existe sino en la medida en que se hace pasado y ya pasó... como la juventud. En resumidas cuentas sólo nos va quedando el mañana: yo levanto mi copa por ese día que no llega nunca pero que es lo único de lo que realmente disponemos
El éxito que tuve en el match contra Capablanca se debe, ante todo, a mi superioridad psicológica. Capablanca jugaba confiando casi exclusivamente en su extraordinario talento intuitivo. En general, hay que conocer bien al adversario antes de empezar a jugar. Así, la partida se convierte en el medidor del individualismo y del amor propio, que juega un papel enorme en el resultado del juego
Cuando Botvínnik jugó contra Tal, no hubo color en el primer match y eso fue absolutamente normal. Lo anormal fue su posterior derrota.