Seguimos gozando, la rumba prendiendo, tu sigues bailando...Gracias Dios y Gracias a ustedes por este movimiento de euforia positiva
Se abalanza sobre mí y me empuja contra la pared del ascensor. Antes de que me dé cuenta, me sujeta las dos muñecas con una mano, me las levanta por encima de la cabeza y me inmoviliza contra la pared con las caderas. Madre mía. Con la otra mano me agarra del pelo, tira hacia abajo para levantarme la cara y pega sus labios a los míos.
Cuando un hombre pega a su amante inflinge una herida; cuando pega a su esposa es un suicidio.
Cuando un saltamontes concentra sus energías para saltar, no sabe donde aterrizará.
Los saltamontes gorgojean en las mangas de un espantapájaros.