Soy huérfano. Deambulo por el Dunsboro colonial con los pollos deformes de nacimiento, los ciudadanos drogadictos y los niños de la excursión que creen que este jaleo tiene algo que ver con el pasado real. Uno puede fingir. Uno puede engañarse, pero no se puede recrear lo que ya terminó.
Una huelga de intelectuales, que es un supuesto improbable, paralizaría la marcha del mundo.
Todo depende de nosotros. Si pasamos el examen, nos pondremos en marcha hacia la próxima fase evolutiva. La tarea de demostrar si la humanidad es viable o no lo es recae sobre cada uno de nosotros. A diferencia de otras especies del pasado, el hombre, con el increíble poder de su cerebro, puede anticipar el futuro, realizar elecciones conscientes y cambiar deliberadamente su propio destino.
Mi gente es morena de piel. Viste de manta blanca y calza huaraches... Se adornan con collares de oro o se ata al cuello un pañuelito de seda rosa. Se mueve despacio, habla poco y contempla el cielo. En las tardes, al caer el sol, canta.
Pobres contra pobres, como de costumbre: la pobreza es una manta demasiado corta, y cada cual tira para su lado.