-El hada me engañó, -decía - yo creía que mi hijo sería el más listo de todos los príncipes, puesto que yo deseé que triunfara en todo cuanto quisiera emprender. Fue a consultar al hada al respecto, y ésta le dijo: -Señora, deberías haber deseado para tu hijo buena voluntad en lugar de talento; sólo quiere ser malvado y, como ves, lo consigue.
Si una persona se despertase de un sueño en el que ha disfrutado de cien años de felicidad, y otra se despertase de otro en el que ha disfrutad de felicidad durante un solo momento, una vez despiertas, las dos se encontrarían en la misma situación, puesto que ninguna podría recuperar su felicidad. Del mismo modo, tanto si nuestra vida es larga o corta, al morir todo terminará igual.
Los compositores antiguos mantenían estrictamente la base del tema, ya que su verdadera meta. Ludwig van Beethoven varía la melodía, la armonía y los ritmos tan bellamente.
La idea de la venganza y el castigo infantil es un día de sueño. Hablando con propiedad, no hay tal cosa como la venganza. La venganza es un acto que quieren cometer cuando se ven impotentes y ya que usted es impotente: tan pronto como el sentimiento de impotencia se elimina, el deseo se evapora también.
Benvolio: Vamos, pues, porque es vano buscar aquí a quien no quiere ser encontrado
Y ahora viene lo más difícil...Casi me alegro de tu llegada. Yo hago lo posible por conservar el buen sentido, pero en este país de brujas y consejas no es fácil. porque en la playa hay una gruta que el pueblo entero visita...Dicen que allí oyen voces.
El eslabón por tanto tiempo buscado entre el animal y el hombre verdaderamente humano... somos nosotros.
El equilibrio se logra cuando las cosas las haces en el momento preciso. En ese instante, los excesos no existen, los impulsos del externo desaparecen y por tanto no se actúa con el sentir humano sino con el sentir del espíritu... El equilibrio lo logras siendo tu misma.
Esta es la más refinada sutileza del sistema: inducir conscientemente a la inconsciencia, y luego hacerse inconsciente para no reconocer que se había generado un acto de autosugestión.
Lo que hace que la mayoría de las mujeres sean tan poco sensibles a la amistad es que la encuentran insípida luego de haber probado el gusto del amor.
Utilidad es la capacidad que tiene una cosa de servir para satisfacer las necesidades humanas y, por consiguiente (en el caso de la utilidad conocida), un presupuesto general de la cualidad de los bienes. También los bienes no económicos son útiles, en cuanto que tienen tanta capacidad como los económicos para la satisfacción de nuestra necesidad.
Enseño Gramática con orgullo en el estudio de Salamanca, el más lúcido de España, y por consiguiente de la redondez de todas las tierras
No cambiemos el clima, cambiemos el sistema, y en consecuencia empezaremos a salvar al planeta.
Me encontré de pronto en la culminación de la dicha del amor y en consecuencia en la cima de mi vida, de mis añoranzas y aspiraciones.
Para qué me curaste cuando estaba herido si hoy me dejas de nuevo el corazón partío
Toda mujer bella lleva en sí, como una lesión del alma, el resentimiento. Es una resentida contra si misma.
Es posible llegar a destruir un orden y establecer otro, con la consiguiente aureola revolucionaria, en nombre de una tendencia conservadora.
Todo vicio trae siempre su consiguiente excusa.
No ves sino las apariencias de las cosas; te das cuenta de tu ignorancia y, sin embargo, no renuncias a amar. Deberías saber que Alá nos ha dado el amor como nos dio ciertas plantas venenosas.
Me he dado cuenta de que a menudo, los corazones de los hombres no son tan malos como sus actos, y casi nunca como la maldad de sus palabras
El guión humaniza a Karl Marx y sus ideas de una sociedad socialista. Por lo general, es bien recibida por el público debido a que el autor hace un excelente trabajo de desarmar el tema y con la verdad interpreta la vida de Karl Marx.
Una persona pobre e infeliz está en mejores condiciones que una rica e infeliz, debido a que la persona pobre tiene la esperanza todavía de pensar que el dinero ayuda.
Los dos momentos más decisivos de mi vida fueron cuando mi padre me envió a Oxford y cuando la sociedad me envió a la carcel.
A veces me siento junto a la ventana, viendo al mundo pasar de mí. A veces pienso que no hay nada por lo que vivir y me hundo y lloro. A veces creo que estoy loco, estoy loco, oh muy loco ¿Qué hago aquí, estoy perdiendo el tiempo? Pero entonces miro a mi niña; de pronto no estoy tan loco. Todo cobra sentido cuando la miro a los ojos.