Creo en la bisectibilidad del hombre, y siempre recordé una lección hermosa de Cristo: El espíritu está pronto pero la carne es débil; y una sentencia de Voltaire: El hombre es átomo atormentado sobre un montón de barro...
Desde átomo hasta mal, belleza, esperanza....
Ningún ingeniero ni químico ha pregonado tener la capacidad de producir un material que sea indistinguible de la piel humana. Es posible que se logre con el tiempo, pero aún en el supuesto de que existiese este invento, sabríamos lo poco importante que resulta tratar de hacer más humana a una máquina pensante cubriéndola con esta carne artificial.
En la infancia de una nueva religión, los sabios e instruidos generalmente consideran que el asunto es demasiado poco importante para merecer su atención o mirada. Y cuando, después, de buena gana descubrirían la trampa para desengañar a la multitud engañada, el momento ha pasado y los documentos y testigos que podrían aclarar el asunto han desaparecido irremediablemente.
La derecha siempre ha querido un Estado residual para que los grandes grupos económicos puedan campar por sus fueros y que el Estado no pueda hacer nada.