Soy un gran falso mientras finjo la alegría, y tu el gran desconfiado cuando finjes simpatía.
Escuchad pues, diligentemente, oh... carísimos, con un ánimo humilde, abatido y desconfiado de sí mismo, al Dios todopoderoso, que os crió, redimió y santificó y os promete de glorificaros en su reino consigo; el cual os habla y enseña en esta santa palabra su voluntad.
...el desprecio nace cuando al príncipe se le considera inestable, superficial, afeminado, pusilánime e indeciso...
Para el tímido y el pusilánime todo es imposible, porque así les parece.
Los impuestos son el modo en que alimentamos a la gallina de los huevos de oro: la libertad, la democracia y la empresa. Hay quien dice, Bueno, esa gallina come demasiado. Probablemente sea cierto. ¡Pero más vale una gallina gorda que ninguna! La tiranía no conoce límites en sus apetitos.
Me gusta agarrar una gallina y hacerle una pequeña incisión, para luego pasarla por todo el lugar y dejarlo lleno de sangre de pollo.
Ningún timorato llegó a las altas cumbres