No te des por vencido, ni aún vencido; No te sientas esclavo, ni aún esclavo. trémulo de pavor siéntete bravo. Y arremete feroz, ya malherido
Uribe no está gobernando, está asustado y se está defendiendo para detener el escándalo de la parapolítica que toca las puertas de su casa.
Me pregunto al instante si será su estrategia en los juegos: parecer débil y asustado para que los demás crean que no es competencia y después dar la sorpresa luchando.
El temeroso veneno llamado celos, un infeliz pasión que devora el miserable que se está trabajando con ella, y destruye el amor que le dio nacimiento.
El temeroso veneno llamado celos, una infeliz pasión que devora el miserable que se está trabajando con ella, y destruye el amor que le dio nacimiento
Quiero perder el valor que gané por miedoso
¿Me amarás? Murmuraste. Lenta y grave vibró en mis labios la promesa suave de la dulce, la amable moabita. Y fue como un ¡amén! En ese instante el toque de oración que alzó vibrante la rítmica campana de la ermita.
Nosotros cantaremos a las grandes masas agitadas por el trabajo, por el placer o por la revuelta: cantaremos a las marchas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas, cantaremos al vibrante fervor nocturno de las minas y de las canteras, incendiados por violentas lunas eléctricas...