¿Puede haber mayor piedra de tropiezo que ? Todos los profetas hablaron del Mesías como el redentor de Israel y su salvador mató por la espada a los judíos, dispersó y humilló a los que quedaron, alteró la Torá y apartó del camino a la mayor parte del mundo para que sirviera a otro dios en vez de al señor
Conozco los secretos que te guardas bajo llave, y es que tuve dos maestros: señor libro y señor calle
Quedamos a la espera de su pronta y amable aprobación, asegurándole nuestro altísimo respeto, honorable Sr. canciller
Con constante oración y súplica pediremos al Hacedor de todas las cosas, conserve íntegro el número contado de sus escogidos en todo el mundo, por su amado Hijo y Siervo, Jesucristo Para conocerte a Ti, el solo altísimo en las alturas Tú sólo eres el bienhechor de los espíritus y Dios de toda carne.
El artista vive una relación peculiar con la belleza. En un sentido muy real puede decirse que la belleza es la vocación a la que el creador le llama con el don del talento artístico.
El intelectual, el creador, necesita la libertad como el aire mismo que respira. Si éste falta, si la atmósfera de un país, de una región, de una ciudad se vuelve asfixiante, es de rigor que el creador eleve la voz en forma de protesta o de denuncia.
Perseguir al todopoderoso dólar
Mientras el poder, superficialmente fuerte e irresistible, es en realidad estéril, el amor, aunque auto negación, es siempre creativo, pues es la raíz de la existencia. El amor no necesita de ningún agente externo y todopoderoso para manifestarse. Amor es vida y vida es amor.
Yo, Dorfl, en espera del descubrimiento de una deidad cuya existencia resista un debate racional, juro por los preceptos temporales de un sistema moral autoderivado...
El hombre debería estar en su anhelo tan separado de sí mismo que no debería pensar en nadie ni en nada que no fuera deidad en sí misma, ni tan siquiera en la bienaventuranza, ni en esto ni en lo otro, sino en Dios como Dios y la deidad en sí misma... Por eso separa todo añadido de la deidad y tómala desnuda en sí misma.
Este juego pertenece a todos los pueblos y a todas las épocas y nadie puede saber de él qué divinidad lo regaló a la Tierra para matar el tedio, aguzar el espíritu y estimular el alma.
María, pues, o sea, el amor de la gloria celestial, con una libra de nardo genuino, o sea, con la fe de los doce apóstoles, ungió la cabeza de la divinidad y los pies de la humanidad, reconociendo que Cristo es Dios y Hombre, que nació y sufrió la pasión.
Sigo el camino trazado por la providencia con la seguiridad de un sinámbulo.
Explicar la historia es tanto como descubrir las pasiones de los hombres, su genio, sus fuerzas operantes; y a esa seguridad de la providencia suele llamársela su plan.
Nada prueba mejor un carácter estrecho y ruin que el amor al dinero, y nada es más noble y excelso que despreciarlo si no se tiene, y emplearlo cuando se tiene, en forma benéfica y generosa.
El silencio puede ser, entonces, tanto el corolario excelso de la lucidez como la bruma irremediable en la que se diluye la aptitud y a veces la necesidad de articular una idea o una emoción con la que dejar atrás el mundo de lo previsible y codificado.
Como revelación de ignoto arcano, hecha del germen mismo de lo tierno, eres misterio que al misterio humano aclara en ti su gema donde quiso mostrar la vida su prodigio eterno para que en ti yo viera el paraíso.
El individuo que tiene que justificar su existencia por su propio esfuerzo es un eterno sirviente de sí mismo.