¿Qué es lo que realmente posees y lo que has adquirido en esta vida? ¿Qué perlas has sacado de las profundidades del mar? En el día de tu muerte tus sentidos físicos desaparecerán. ¿Tienes la luz espiritual que ilumine tu corazón? Cuando en la tumba tus ojos se llenen de polvo ¿brillará tu sepultura intensamente?
Qué injusta, qué maldita, qué cabrona la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos.
Ser humano exige ver lo perecedero y el mismo perecimiento como elementos de nuestra propia condición.
Ser humano exige ver lo perecedero y el mismo perecimiento como elementos de nuestra propia condición.