Logitech (LOGI) recientemente dijo que había sido vendido el ratón número un billón. ¿No es increíble? Lo primero que pense fue que a alguien se le ocurriría un nombre más apropiado y digno a estas alturas.
Cariño dijo ella, al fin, ¿Estás seguro de que no te importa ser un ratón el resto de tu vida? No me importa en absoluto dije. Da igual quién seas o qué aspecto tengas mientras que alguien te quiera.
Ser inculto en el modo de comer es despreciable ya que indica una falta de conocimiento básicos extensibles a otros campos.
Mi orgullo caballeresco encuentra despreciable el hacer promesas.
Besé sus ojos, sus labios, mi boca bajó a lo largo de su pecho y rozó el ombligo infantil, el bello animal, el sexo, donde su corazón latía a golpecitos; su olor, su calor me emborrachaban y sentí que mi vida me abandonaba, mi vieja vida con sus preocupaciones, sus fatigas, sus recuerdos gastados.
Quiero sobrevivir a una avalancha. Quiero ser una de esas personas encontradas por perros bajo una tonelada de nieve, a punto de morir.
Clara, bella y perfumada, era una tarde serena, de esas tardes en que el cielo todas sus galas ostenta, en que la brisa y la flor nos hablan con voz secreta, en que las bellas inspiran, en que medita el poeta, en que el infame se esconde, en que el pueblo se recrea.
E incluso si tu enemigo sufriera como deseas, ¿Cómo te beneficiaría a ti? Si me respondes: por lo menos, me sentiría satisfecho, ¿Existe, acaso, mente más infame que esta?
El concepto del derecho que no corresponde a un deber es un derecho burgués, detrás del cual se esconde alguna alimaña de clase.
Me gustaba leer libros de la misma manera que me gustaba ir al cine u hojear revistas y periódicos. No lo hacía porque esperara que me sirviera para algo ni porque persiguiera un objetivo como, qué sé yo, sentirme superior a los demás, más sabio o más profundo. Incluso me atrevo a afirmar que el hecho de convertirme en un ratón de biblioteca me enseñó a ser modesto.
Susanita tiene un ratón, un ratón chiquitín, que come chocolate y turrón, y bolitas de anís
La filosofía es un sorprendente tejido de pensamientos agudos y equivocaciones pueriles. Se parece a esos huesos de goma que se dan a mascar a los perros, buenos para los dientes pero de ningún valor alimenticio.
El amor es como una goma elástica que dos seres mantienen tirantes, sujetándola con los dientes; un día, uno de los que tiraban se cansa, suelta, y la goma le da al otro en las narices.
Este grave filósofo sabe bien que la vida es una despreciable farsa; pero este bufón no duda de encontrar en ella una grandiosa aventura.
El lujo es dañoso porque multiplica las necesidades de la vida, emplea el entendimiento humano en cosas frívolas y dorando los vicios hace despreciable la virtud, que es la única que produce los verdaderos bienes y gustos
El primer deber de un crítico de arte es tener la boca callada en todo momento y bajo cualquier circunstancia.
...he tenido ocasión de observar muchas veces cómo poderosas organizaciones con una poderosa prensa se hicieron añicos bajo el impacto de los acontecimientos, y cómo, por el contrario, pequeñas organizaciones con una prensa técnicamente débil se transformaron en corto tiempo en fuerzas históricas.
Veamos ahora el desorden, lo que las gentes sensatas llaman desorden. Es la protesta del pueblo contra el innoble orden presente, la protesta para romper las cadenas, destruir los obstáculos y marchar luchando hacia un provenir mejor. El desorden es el timbre más glorioso que la humanidad tiene en su historia.
La política es una actividad noble que a veces se mancha de manera innoble
El hombre que se complace en afligir a otro su semejante no puede menos que tener un alma ruín y un corazón protervo.
Nada prueba mejor un carácter estrecho y ruin que el amor al dinero, y nada es más noble y excelso que despreciarlo si no se tiene, y emplearlo cuando se tiene, en forma benéfica y generosa.
El concepto del derecho que no corresponde a un deber es un derecho burgués, detrás del cual se esconde alguna alimaña de clase.