Me parece que el peronismo tiene elementos positivos que no observo en otros partidos. pienso en su capacidad para cambiar sobre la marcha, ver que si algo no tiene éxito se lo recompone, se lo modifica, se apela a gente distinta.
Ayer amaba; hoy sufro y mañana muero. Sin embargo, gustosamente pienso hoy y mañana en el ayer
Hay algo en la esencia de los pueblos que resulta persistente: lo cósmico y lo terrígeno. El negro, el indígena, el hombre antiguo encarnan conceptos que no coinciden con la mentalidad occidental, pero eso no puede dar pábulo para descartar herencias que pertenecen a la composición natural de nuestras raíces.
Mi corazón latía atónito y disperso...¡El limonar florido, el cipresal del huerto, el prado verde, el sol, el agua, el iris! ¡el agua en tus cabellos!... Y todo en la memoria se perdía como una pompa de jabón al viento
La ciudad por el campo dejé un día y recorriendo vagoroso el bello distrito que a la vista se me ofrece el prado cruzo y la montaña trepo.
En el campo de las creencias religiosas la Reforma introdujo cambios profundos. La Biblia adquirió entonces una autoridad nueva y de mayor alcance. La generación anterior consideraba que las Sagradas Escrituras eran peligrosas en manos de personas iletradas y debieran ser leídas sólo por sacerdotes
Nunca en el campo de los conflictos humanos, tantos le debieron tanto, a tan pocos.
Mi papá era hincha a morir de América, y de niño tuve simpatías fugaces por el rojo pero cuando me hice futbolista... verde que te quiero verde del Deportivo Cali, luego por el verdolaga del Nacional y todo lo que tenga que ver con el verde esperanza, rojo ni el teléfono
Yo soy como el chile verde llorona: picante pero sabroso
No ha cambiado el mismo espíritu que tenía, me gustaba más un micrófono que un chupete
Uno, si quiere, olvida todo, puede tomar partido por apariencias, por sonidos quebrándose en jardines, por la cuesta que pastores mutilados arrastran con la sangre, o el césped cuando la piel brilla al descubierto en busca de reflejos verdaderos que respondan.
Pero el fuego de las baterías parecía enconado rabiosamente sobre las ruinas; algunos proyectiles habían roto los caños del estanque; a cada explosión las piedras volaban entre espesas nubes de humo negro y polvo; por sobre el césped se podían ver los muebles destrozados por la explosión, los cojines despanzurrados. Cada proyectil arrancaba de la tierra surtidores de cascajos.