Va mi espada en prenda, voy por ella
... lo que ningún monarca ha podido conseguir ni por la espada ni por el fuego, lo han logrado hacer los eclesisiásticos con sólo la pluma.
Cuando fui a los lavabos había un corazón con una flecha y palabras de amor. Deja que duerma recostado en tu pecho, camino al aeropuerto.
Lancé una flecha al aire, cayó a la tierra, pero no sé dónde.