Ya que tú sola eres la que gobiernas la naturaleza de las cosas y sin ti nada emerge a las resplandecientes riberas de la luz y nada se pone contento ni amable, deseo que tú seas mi aliada para escribir estos versos, que yo intento componer acerca de la naturaleza de las cosas.
Todos los mortales andan en busca de la felicidad, señal de que ninguno la tiene. Ninguno vive contento con su suerte
Todas estaban frente a él, y no era por casualidad, o porque pensaran, cuando entraron en la Conservaduría General, que el funcionario ausente quizá fuese más simpático y acogedor que los que estaban a la vista a lo largo del mostrador, sino porque esos mismos indicaron que era allí adonde debían dirigirse.
Un país que no sea sólo el simpático Pulgarcito de las Américas, sino que sea, también, el micro-chip de un mundo nuevo, lleno de fuerza y de soluciones innovadoras