El racismo nunca es un elemento agregado, descubierto al azar de una investigación en el seno de los elemento culturales de un grupo. La constelación social, el conjunto cultural son profundamente transformados por la existencia del racismo.
Cuando ven a un hombre que piensa libremente, los clérigos arman un alboroto similar al de las gallinas que descubren entre sus polluelos a un patito que se lanza al agua. No piensan que algunos viven tan seguros en este elemento como ellos en seco.