El hombre débil teme la muerte; el desgraciado la llama; el valentón la provoca y el hombre sensato la espera.
Soy lo que tu quieras pero sinvergüenza no soy.
Cuando A molesta o hiere a B con el pretexto de salvar o mejorar X, A es un sinvergüenza
Los sidaicos, al respirar el virus por todos los poros, son un peligro para el equilibrio de la nación. El sidaico - si quieres, utilizo este nombre, es un neologismo, no es muy bonito pero no conozco otro- es contagioso por su transpiración, su saliva y su contacto. Es una especie de leproso...
Las personas valen lo que vale el apego de la gente, y es de ahí que el maestro Pueblo sacó aquel adagio de que quien al feo ama bonito le parece.
Siempre me ha parecido gracioso que se venere a las diosas mientras que, en la vida cotidiana, a las mujeres se las relega a una posición secundaria y se las considera inferiores.
En seguida descubro la botina, la media, y... Reconstruyo los cuerpos, consumidos por hermosas fiebres. Ellas me encuentran gracioso y hablan entre sí, muy quedo...Y mis deseos brutales se cuelgan de sus labios.
Te he dado relaciones, buenos amigos y un compadre como hay pocos. Has viajado por el mundo, te he conseguido buenos puestos, te he dado importancia a través de tus chistes y aventuras. Tienes el cariño de grandes y chicos. En fin, eres todo un personaje.
El hombre es un parásito de la vaca, así definiría probablemente un no-hombre al hombre en su zoología.
...A partir de ahora todas las cosas de la vida están ordenadas de tal modo que el sacerdote resulta indispensable en todas partes, en todos los acontecimientos naturales de la vida, en el nacimiento, el matrimonio, la enfermedad, la muerte, para no hablar del sacrificio (la cena), aparece el parásito sagrado para desnaturalizarlos: dicho en su lenguaje, para santificarlos...
Lo que los hombres llaman galantería y los dioses adulterio, es mucho más común donde el clima es sofocante.
Lo que otorga a las acciones humanas un sabor de justicia es esa nobleza o galantería de ánimo, que se da muy raras veces, que hace que un hombre desprecie las ventajas que podría obtener en su vida como resultado del fraude o del quebrantamiento de una promesa.
Sentí una necesidad agónica, toxicomaníaca, de inhalar, hasta reventarme los pulmones, el olor de ella: olor de escuelita, de tinta china, de encierro, de sol en el patio, de papel del estado, de anilina, de tocuyo vestido a flor de piel -olor de la tinta china, flaco y negro-, casi un tiralíneas de ébano, fantasma de vacaciones...Y esto era mi primer amor.
Tu dios no es más que un fantasma