Los hombres geniales son meteoros destinados a abrasar para iluminar su tiempo.
Mirado desde la sensación del orgasmo que se logra, una mujer parece quemar con gloria angelical.
Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.
Estamos progresando. En la Edad Media me habrían quemado y ahora se conforman con quemar mis libros.
Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar