La pasión femenina es una selva oscura nunca explorada del todo, selva hecha a la vez de desinterés infinito y de ímpetu celoso de la posesión exclusiva.
Los chimpancés me han dado tanto...Las largas horas compartidas con ellos en la selva han enriquecido mi vida más allá de lo imaginable...Lo que he aprendido de ellos ha modelado mi comprensión de la conducta humana y de nuestro lugar en la naturaleza.
Imágenes de suplicios se sucedían las unas a las otras. Quedé espantado. Haciendo un esfuerzo logré incorporarme. ¿Cómo encontrar palabras para expresar el horror que se apoderó de mí? Estaba acostado bajo la horca de Los Hermanos, y los cadáveres de los dos hermanos de soto no colgaban de la horca, sino que yacían a mi lado.
La lluvia le dijo al viento: Empuja tú que yo azoto y tánto hirieron el soto que de las flores altivas, doblegadas pero vivas, yo sentía el sufrimiento.
Durante años estuve seguro de que el ratón vuelve cojeando a casa desde la rueda incendiada del parque de atracciones, con nuevos e infalibles planes para matar al gato.
Descuéntame las horas que no he estado contigo, mándame una factura al parque donde vivo. Di que somos iguales, es que no creo en tu calendario, di que somos felices, me masturbo a diario.
La bestia humana sabe que tiene que morir ¿Y sabes lo que hace?... Comprar, comprar, comprar. Porque tiene la absurda esperanza de que entre esa montaña de cosas inútiles que compra, se encuentre la vida eterna
En la montaña el camino más corto es de cima en cima; pero para eso hay que tener las piernas largas.