De haber escrito mi propio epitafio este hubiese sido: Tuve una riña de enamorados con el mundo.
La ciencia es sin disputa el mejor, el más brillante adorno del hombre.
Alonso es el mejor piloto de la parrilla, pero la disputa con Massa será una carrera de fondo. Felipe puede combatir a Alonso, pero será más difícil que con Raikkonen. Son dos latinos y entre ellos habrá más roces que si fueran finlandés, aunque creo que todo va a salir bien porque ambos son extremadamente competitivos
Que la eternidad fluya por mis manos y en los labios el alboroto colosal del cosmos.
Cuando ven a un hombre que piensa libremente, los clérigos arman un alboroto similar al de las gallinas que descubren entre sus polluelos a un patito que se lanza al agua. No piensan que algunos viven tan seguros en este elemento como ellos en seco.
Nuestro pueblo primero tiene que ser liberado de la confusión desesperada del internacionalismo y ser educado deliberada y sistemáticamente en un nacionalismo fanático. Hay un solo derecho en el mundo, y este derecho está en la propia fuerza de uno
Quien recorre este interminable teatro de los combates de ayer encuentra a cada paso, y en una confusión sin igual, indecibles desesperaciones y todo género de miserias.
Soy huérfano. Deambulo por el Dunsboro colonial con los pollos deformes de nacimiento, los ciudadanos drogadictos y los niños de la excursión que creen que este jaleo tiene algo que ver con el pasado real. Uno puede fingir. Uno puede engañarse, pero no se puede recrear lo que ya terminó.
Terrible animal son veinte años. No hay batalla tan sangrienta ni tan trabada escaramuza como la que trae la mocedad consigo