La cólera se transforma muy fácilmente en concupiscencia agresiva y la pena, si se la da una oportunidad, se convierte, de modo casi imperceptible, en la sensualidad más deliciosa.
La sensualidad sin amor es pecado; el amor sin sensualidad es peor que pecado.
Nada hay tan difícil como la franqueza, ni nada tan fácil como la adulación. La adulación es agradable, y todos la escuchan con cierta delectación, con una delectación grosera quizá, pero delectación al fin
Decidí que la vida racionalmente considerada parecía inútil y fútil, pero seguía siendo interesante de muchas maneras, incluyendo el estudio de la ciencia. ¿Por qué no llevarla a cabo, siguiendo el camino del hedonismo científico? Además, yo no tuve el valor para el más racional procedimiento del suicidio
El mundo lo llama placer. Mi tío lo colecciona -lo mantiene limpio y ordenado, en estantes protegidos, pero lo conserva de un modo extraño no para su propio deleite, no, eso nunca; más bien, porque proporciona combustible para la satisfacción de una curiosa lujuria. Me refiero a la concupiscencia del bibliotecario.
La cólera se transforma muy fácilmente en concupiscencia agresiva y la pena, si se la da una oportunidad, se convierte, de modo casi imperceptible, en la sensualidad más deliciosa.
El hedonista ejerce el difícil arte de establecer la paz consigo mismo