La sensualidad sin amor es pecado; el amor sin sensualidad es peor que pecado.
La sensualidad nos queria persuadir de que estabamos enamorados, pero la razon se resistia al engaño. Entonces la fantasia brindo su oportuna ayuda
Quizás lo que haga la voluptuosidad tan terrible sea que nos enseña que tenemos un cuerpo. Antes, sólo nos servía para vivir. Después, sentimos que aquel cuerpo tiene su existencia particular, sus sueños, su voluntad y que, hasta la muerte, tendremos que contar con él, cederle, transigir o luchar. Sentimos (creemos sentir) que nuestra alma sólo es su mejor sueño.
Para cuerpos sin audacia no está hecha la voluptuosidad de este calor.