Cada hombre tiene su gusto propio - decía María Antonia, su ex alumna, una experta en machos y cama-, cada uno tiene su característica, unos sabios, otro no. Pero si una sabe aprovechar, ¡Ah!, todos son buenos...
Las raciones fueron nuevamente reducidas para economizar petróleo. Pero los cerdos parecían estar bastante a gusto y, en realidad, aumentaban de peso.
No hallo palabras para describir toda la voluptuosidad que aquel ser encantador me reservaba. Ella fue quien se acercó a mí. Sin hablarnos, se confundieron nuestros besos y caricias. Dejaba vagar mi mirada por aquel hermoso rostro, animado del más tierno amor.
Para cuerpos sin audacia no está hecha la voluptuosidad de este calor.
-La espiritualidad de la sensualidad se llama amor.
La espiritualización de la sensualidad se llama amor.
Pero en cuanto comenzó a desarrollarse su temperamento, voluptuoso y ardiente, se abandonó libremente al impulso de sus pasiones y aprovechó la primera oportunidad para satisfacerlas.
El hombre voluptuoso es el único que puede ser feliz.