La corrupción es el sida de la política en Colombia
La corrupción de lo mejor es lo pésimo.
Pero aunque el mundo desdeña a los balleneros, sin embargo, y sin tener conciencia de ello, nos rinden el más encendido homenaje. Pues casi todos los cirios, lámparas y bujías que arden en los confines del globo lo hacen, para gloria nuestra, con aceite de ballena
La cortesía es el aceite que suaviza los frotamientos inevitables de la máquina social.
Sham Harga había llevado con éxito un negocio de comidas durante muchos años sonriendo siempre, no fiando nunca, y dándose cuenta de que la mayoría de sus clientes querían la comida correctamente equilibrada entre los cuatro grupos alimenticios: azúcar, gelatina, grasa y trocitos crujientes quemados.
Mucha grasa en el espíritu y mucha flaqueza en el estilo es el carácter de este siglo.