La televisión en nuestros días, centro de las creencias y las idolatrías inexplicables, ni es creyente ni deja de serlo, es el precipitarse de imágenes que se disuelven en la indiferenciación, es la rutina que de pronto adquiere visos de zarza ardiente.
Yo no soy los Beatles. Paul no es los beatles. Los Beatles son los beatles. Separadamente, están separados.
La causa de los problemas de los Beatles es que no podemos estar siempre a expensas de lo que Paul haga, porqué sería el caos para George, Ringo y para mí