Yo, sin saber cómo ni por qué, iba a un congreso de Intelectuales Antifascistas, aunque yo no era anti nada, ni intelectual tampoco, sólo era estudiante y coreógrafa universitaria.
En medio de tantas dificultades, el congreso supo levantarse a la altura de la situación dando nueva vida a la Revolución y nuevo ser a la República por un acto vigoroso que hará honor a su memoria mientras el nombre argentino no desaparezca de la tierra.
Se me ha llamado interventor. Lo soy. Pertenezco a la vieja escuela y si participo de la intervención es porque quiero un parlamento eficiente, disciplinado, que colabore en los afanes de bien público del gobierno. Tengo experiencias y sé a dónde voy. No puedo dejar a los teorizantes deshacer lo que hicieron Portales, Bulnes, Montt y Errázuriz.
Hay que dar un giro de 180 grados en la estrategia de IU a todos los niveles, en el parlamento y fuera del parlamento, o el proyecto va camino de la desaparición
Sólo dejaba que los tiros volaran. Ya sabes, sin dejar ninguna bala en la recámara
Mi química con la banda nos ayudó a ponerla de nuevo en la parte alta y me dio una credibilidad musical que nunca había tenido antes, pero no pude conseguir el reconocimiento que necesitaba. Me sentía como si estuviera encerrado en un cubículo pequeño, como si estuviese en una casa ajena