El pueblo norteamericano no es culpable de la barbarie y de la injusticia de sus gobernantes, sino que también es victima inocente de la ira de todos los pueblos del mundo, que se confunden a veces sistema social con pueblo.
Aunque usted no lo crea: la mayoría de las veces oímos pero no escuchamos. Pues escuchar implica entender lo que se nos dice. Un multimillonario norteamericano alguna vez declaró al respecto que Dios nos ha dado dos orejas y una sola boca, porque quiso decirnos que más debemos escuchar que hablar. Sin embargo, la realidad nos evidencia todo lo contrario
La orientación artificial, ostentosa, y los patrones de consumo suntuoso de la cultura estadounidense deberían ser despreciados por todos los demás países de este planeta
El problema del siglo XX es el problema de la división por color... ¿Soy estadounidense o negro? ¿Puedo ser ambos o es mi deber dejar de ser negro tan rápido como sea posible y ser sólo un estadounidense?
Mientras existan ríos y montañas, mientras queden hombres, vencido el agresor yanqui construiremos un Vietnam diez veces más hermoso
Son cómicas las lamentaciones del gringo industrial, ex proletario que viene a hacer la América.
Encontrar un hombre que te ame no te transforma en una cazadora de hombres, porque si lo cazaste, deja de ser un hombre para transformarse en un zorro y el día de mañana abrirá un agujero y se escapará
No pongáis vuestro afecto en la soberanía mortal y no os regocijéis con ella. Sois como el pájaro incauto que con plena confianza canta sobre la rama, hasta que de repente, la muerte cazadora lo derriba al polvo, y la melodía, la forma y el color desaparecen sin dejar rastro. Por tanto, tened cuidado, ¡Oh esclavos del deseo!
El hombre no deja de ser hombre por ser de color claro u oscuro, porque pertenezca al grupo norteamericano o malayo; cualquiera que sea su color, el hombre tiene los mismos derechos naturales
Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, sino sencillamente que se cumplan los míos
Me siento eminentemente latinoamericano, tan latinoamericano que no tengo nacionalidad cuando de continente se trata
Comandante Manuel Antonio Noriega, líder latinoamericano e idolo de Panamá
Llame usted al banco hispanoamericano y dígale al director que no cierre y que se espere
El gusto del hispanoamericano por las formas más artísticas y arduas no se pierde. Sobrevive a todas las influencias y a todas las modas. Lo lleva a todos los géneros literarios, desde la novela al periodismo. Lo que primero le importa es la belleza de expresión. Eso que llaman estilo. Y que hace que la mayor aspiración de un escritor consiste en ser considerado como un estilista.
Por el solo hecho de pensar distinto dentro de nuestro estilo de vida nadie es privado de su libertad, pero consideramos que es un delito grave atentar contra el estilo de vida occidental y cristiano queriéndolo cambiar por otro que nos es ajeno
Yo no creo que los regímenes del mundo occidental gobiernen realmente, sino que sirven como peones al enorme poder financiero e industrial.