La no-violencia en sí puede no producir los cambios necesarios, pero por lo menos produce menos cadáveres.
La solución, una vez revelada, debe parecer que fue inevitable. por lo menos la mitad de todas las novelas de misterio publicadas violar esta ley.
Armé Nirvana porque no podía hacer ninguna otra cosa que no fuera tener un grupo de Rock, ni siquiera me gustaba el deporte, así que una banda era el último recurso para poder tener alguna oportunidad a nivel social
El crimen del loco consiste en que se prefiere a los demás. Esta preferencia impía me repugna en los que matan y me espanta en los que aman. La criatura amada ya no es, para esos avaros, sino una moneda de oro en que crispar los dedos. Ya no es un dios: apenas es una cosa. Me niego a hacer de ti un objeto, ni siquiera el Objeto amado
Si entró dinero del narcotráfico en mi campaña presidencial, en todo caso fue a mis espaldas
La traducción, que siempre en todo caso es posterior al original, en aquellas obras importantes que no pudieron tener buen traductor en la época de su redacción marca el estadio de su supervivencia.
Pues no hay idea de todo lo que desperdiciamos y dejamos abandonado a lo largo de veinticuatro horas, y que puede servir otra vez aunque sea como materia prima. Y el desperdicio es también una inmoralidad.
El que habla a un necio, aunque sea prudente, parecerá también necio.
La idea del Hotel del Millón de Dólares es mía, de hecho yo hice el diseño básico de los personajes. Escribí algunas líneas y cuando menos me di cuenta, la película había nacido.
Casi siempre pasa igual: cuando la felicidad nos toca es cuando menos nos damos cuenta de que somos felices.
El hombre debería estar en su anhelo tan separado de sí mismo que no debería pensar en nadie ni en nada que no fuera deidad en sí misma, ni tan siquiera en la bienaventuranza, ni en esto ni en lo otro, sino en Dios como Dios y la deidad en sí misma... Por eso separa todo añadido de la deidad y tómala desnuda en sí misma.
Sin que nosotros podamos impedirlo, el velo que recubre ese espectáculo llamado vida se desgarra en miríadas de copos ilusorios y, de todo cuanto se desarrollaba ante nuestros ojos, no quedan ya ni tan siquiera las sombras de una quimérica realidad.