De la ruda labor del brazo vivimos todos, los ignorantes y los sabios. De la cómoda labor de éstos, vive el que puede. No llegan los frutos de su ciencia a la multitud ineducada y zafia; no llegan sus espléndidas luces al fondo del pozo minero, al antro industrial, a la covacha miserable del asalariado
Haré del mundo un antro fantasmal e irrespirable. Volveré histérica a cuanta criatura se agita.
Tejamos en el día un hueco de verdad, el libro de poemas toma apenas lo que el show o la serial y brinda todo aquello que un hombre puede dar, su lágrima, su dicha, su secreto sin horarios ni canal.
Yo si, yo si yo si bueno bueno yo soy un asesino, pero no quisiera que nadie me asesinara. Ya te digo lo que estoy pensando ahora es hueco, tirar pala tirar pico, abrir un hueco
Si no entras en la madriguera del tigre, no puedes coger sus cachorros