¡Nunca hubiera creído, chiquillo, que fueras tan delicado de paladar! ¡Malo, malo, y muy malo! En este mundo hijo mío hay que acostumbrarse a comer de todo, porque no se sabe lo que puede suceder. ¡Da el mundo tantas vueltas!
Virtud y sabor son casi lo mismo, porque la virtud es poco más que un gusto activo y el más delicado afecto de cada uno se combina en el amor verdadero. ¿Cómo es posible entonces que busquemos amor en las grandes ciudades, donde el egoísmo, la disipación y la insinceridad ocupan el lugar de la ternura, la sencillez y la verdad?
...cuanto más sabe uno, tanto más vulnerable es...
Me abrí a ti sólo para que me desollaras viva. Cuanto más vulnerable me volvía, más rápido y más hábil era tu cuchillo. A pesar de saber lo que estaba sucediendo, permanecía quieta y dejaba que me desmembraras, tanto te amaba. Tanto.
La sociedad es inevitable como la muerte. En el plano material, nuestra potencia es débil contra tales límites. Pero el sabio destruye en sí mismo el respeto y el temor a la sociedad, como hace con el temor a la muerte. Es indiferente a la forma política y social del medio en que vive como es indiferente a la clase de muerte que le espera.
Lo débil y lo tierno vencen lo duro y lo fuerte
Un anónimo es deleznable y cobarde, rehuye la responsabilidad y es un modo libre e impune de calumniar.
Ser humano exige ver lo perecedero y el mismo perecimiento como elementos de nuestra propia condición.
No puedes actuar en una manera inconsistente con la forma en que te ves a ti mismo.