Si besan tu mano te puedes sentir muy bien, pero un brazalete de diamantes y zafiros es para siempre.
He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.
La mujer es la reina del mundo y la esclava de un deseo
Y la soledad trae la amargura, de cara estirada, rectangular, con un raro mechón de cabellos sobre la frente.