Nunca pregunta el manzano al haya cómo crecer, ni el león al caballo cómo coger su presa.
No metan una canica en la oreja de un caballo, sino un ruiseñor, el ruiseñor ganará la carrera y el caballo cobrará la apuesta que hizo por ustedes.
El andar a caballo a unos hace caballeros, a otros caballerizos.
Sobre el excremento del caballo Las flores que cayeron del ciruelo rojo Parecen besarse