Ninguna provocación puede justificar la brutal matanza de hombres impotentes y a merced de la multitud, cuando la India proclama que es no violenta y quiere ascender al trono de la libertad mediante la no violencia. (15 de febrero de 1922: quema de policías ingleses en Chari-Chaura).
Hay que provocar en el que escucha que piense por su cuenta. No hay que adoctrinar, hay que provocar. Me gustaría pensar que, en algún momento, algo de lo que digo les sirva de provocación para que salten por encima de mí, para que se hagan y lo hagan mejor todavía.
España fue devuelta a los españoles hacia 1976 (...) Nos hemos encontrado con que el pueblo español estaba vivo, activo, en disponibilidad: ni enfermo ni envilecido ni lleno de odio. Esto ha sido posible porque no ha faltado la levadura o, si se prefiere otra imagen, la sal de la tierra, que ha evitado la corrupción. Y esta sal histórica es una combinación de verdad y libertad.
El dolor es la sal de la gloria.
La sensualidad nos queria persuadir de que estabamos enamorados, pero la razon se resistia al engaño. Entonces la fantasia brindo su oportuna ayuda
Lo grande del flamenco es su contención. No explota pero allí hay una energía descomunal, sensualidad y erotismo que vibra todo el tiempo Pero también están la austeridad, el ascetismo
Hay que provocar en el que escucha que piense por su cuenta. No hay que adoctrinar, hay que provocar. Me gustaría pensar que, en algún momento, algo de lo que digo les sirva de provocación para que salten por encima de mí, para que se hagan y lo hagan mejor todavía.
¿Es una provocación hablar castellano en la calle, en Barcelona? ¿Por qué, entonces lo sería hacerlo en el Parlament, que representa al pueblo?
Eres como una espada de excelente temple, oculta en la oscuridad de la vaina, y cuyo valor es desconocido para el artífice. Por tanto, sal de la vaina del yo y del deseo, para que tu valor se haga manifiesto y resplandeciente ante todo el mundo.
La alegría de los pobrecitos hombres, aunque tenga motivo sobrenatural, siempre deja un regusto de amargura. -¿Qué creías? -Aquí abajo, el dolor es la sal de nuestra vida.
La sensualidad nos queria persuadir de que estabamos enamorados, pero la razon se resistia al engaño. Entonces la fantasia brindo su oportuna ayuda
La espiritualización de la sensualidad se llama amor.