Hasta que la frágil luminosidad de la madrugada los revelaba. Estaban separados, de pie sobre la colina. Exhaustos, frescos. Habían pasado a través de la oscuridad por el misterio de la naturaleza de los seres.
Soy apasionado en mis reacciones, en mis arrebatos. A veces me levanto con el pie izquierdo