[ ¿Qué nos hizo decidir que realmente queríamos ser científicos y no cualquier otra cosa? ] No logro apartarme de mí mismo lo suficiente para encontrar una respuesta realmente satisfactoria, pues no puedo recordar claramente una época en que no pensara yo que lo más interesante que el hombre podía ser era hombre de ciencia.
Ningún crítico es más capaz que yo de percibir claramente la desproporción que existe entre los problemas y la solución que les aporto.
Todos mis intentos de separar uno del otro los dos elementos, radio, y mesotorio, fallaron. Resultaba tan imposible como separar el radiotorio del torio. El parecido químico entre las sustancias era evidentemente mayor que el que hay, por ejemplo, entre las tierras raras; nadie aún había pensado, sin embargo, en la posible existencia de los isótopos.
Vivir a expensas de la fuente de vida es evidentemente suicida.
Mi familia significa para mí más que la parafernalia artificial de mi carrera. Si alguna vez tuviera que elegir entre mi carrera y mi familia, mi esposa y los niños indudablemente están a la cabeza.
El suicidio sólo debe mirarse como una debilidad del hombre, porque indudablemente es más fácil morir que soportar sin tregua una vida llena de amargura.
Ya hemos indicado, por otra parte, que el favorecer la irrupción de los maketos es fomentar la inmoralidad en nuestro país; porque si es cierto que las costumbres de nuestro pueblo han degenerado notablemente en ésta época, débese sin duda alguna a la espantosa invasión de los maketos, que traen consigo la blasfemia y la inmoralidad.
Necesitamos un mejor gobierno, sin duda alguna de ello. Pero también necesitamos una mejor idea, mejores amistades, matrimonios y comunidades.
Eres tú la luz de mi existir, el rey de mi corazón, si tan solo supieras con certeza lo mucho que daría por ti, no te quedaría más alternativa que quedarte junto a mí. Gracias por iluminar mis horas
El que se enamora de la práctica sin ciencia, es como el marino que sube al navío sin timón ni brújula, sin saber con certeza hacia dónde va.
Un hombre consecuente con su sistema de vida es ciertamente un espíritu estrecho.
La gente piensa que soy un ogro, a veces. Algunas chicas me susurran en la calle Eres un demonio. Ellos piensan que somos realmente desagradables. Pero eso es sólo en el escenario. Fuera del escenario, no soy ciertamente un ogro.
La revolución es guerra, la única en verdad legítima, justa y grande, entre cuantas ha conocido la historia. En Rusia, esta guerra ha sido declarada, y ha comenzado. (1905).
Los más viles entre los hombres son aquellos que no dan ningún fruto en la tierra. Tales hombres son en verdad considerados entre los muertos; es más, ante la vista de Dios, mejores son los muertos que esas almas ociosas y despreciables.