Sham Harga había llevado con éxito un negocio de comidas durante muchos años sonriendo siempre, no fiando nunca, y dándose cuenta de que la mayoría de sus clientes querían la comida correctamente equilibrada entre los cuatro grupos alimenticios: azúcar, gelatina, grasa y trocitos crujientes quemados.
La responsabilidad del cocinero está enfocada al respeto de los recursos del planeta y de consumirlos de manera sostenible. Intentar usar los pescados más sostenibles, consumir menos proteína animal, más cereal, enfocarse más en la nutrición. Y por la salud del consumidor, intentar comer menos sal, menos grasa y menos azúcar. Ser lo más cercano a la naturaleza.