Antes en La Renga había otro violero que hacía los solos y yo tocaba la base y cantaba. Cuando él se fue empezamos a probar violero y no nos gustó ninguno, así que a la fuerza me puse a practicar y de a poco me fue saliendo.
No dudes de disfrutar del vino y de las mujeres, pues tarde que temprano tendrás que dormir bajo la tierra, y no le cuentes esto a nadie. La amapola marchita no vuelve a florecer
A una amapola deja sus alas una mariposa como recuerdo.