Se prohíbe recompensar al delator y al traidor, por más que agrade la traición y aún cuando haya justos motivos para agradecer la delación.
Estos imbéciles...Y yo se lo digo porque tengo experiencia...Bien engañados..., lo suficiente recalentados, son capaces de ejecutar actos que le pondrían a usted la piel de gallina. Literatos de mostrador. Inventores de barrio, profetas de parroquia, políticos de café y filósofos de centros recreativos serán la carne de cañón de nuestra sociedad.
Fatal, eso no debería haber ocurrido jamás. Un colectivo en que tienes que ver a un tío en un programa de televisión, que le conoces porque es compañero y famoso, y dice que está en contra del canon, pues me parece estupendo, pero es que es uno de los que más canon ha cobrado en los últimos cinco años.