¿No es razonar de la misma manera concluir que un objeto no comporta ni extensión ni forma porque a los ojos de un observador parezca pequeño, liso o redondo, y a los ojos de otro observador y en el mismo momento parezca grande, rugoso y anguloso?
Nunca he pensado que sea posible obtener el universo extremadamente agrupado y heterogéneo que hoy tenemos, fuertemente afectado por los procesos de plasma, a partir del universo liso y homogéneo del Big Bang, dominado por la gravitación
Algo se marchitó en él: quizás la fe en la perennidad de la infancia.
¿Cómo es posible, que tanta belleza oculte un corazón duro y lacerado? ¿Por qué le amo, por qué me apoyo, cansado, en su irresistible e indómita fortaleza? ¿Acaso no es el espíritu marchito y fúnebre de un hombre muerto vestido con la ropa de un niño?