El mundo que queremos es uno donde quepan muchos mundos. La patria que construimos es una donde quepan todos los pueblos y sus lenguas, que todos los pasos la caminen, que todos la rían, que la amanezcan todos.
Era el hijo menor, y la tradición familiar mandaba a los hijos menores a una iglesia u otra, donde no pudieran hacer mucho daño en el aspecto físico. Pero el exceso de lectura se había cobrado su precio. William descubrió que ahora rezar le parecía una forma sofisticada de suplicarle a las tormentas.
El amor por esta patria sea la llama a través de la cual nuestro señor y la Santisima Virgen me iluminen para acertar*
No nos arriesgaremos prematura e innecesariamente al coste de una guerra nuclear a escala mundial, en la cual incluso los frutos de la victoria serían unas cenizas en nuestros labios, pero tampoco eludiremos ese peligro en cualquier momento en que haya de hacérsele frente
El proletariado no está dispuesto a combatir en una guerra de agresión y conquisa tras la cual él simplemente seguirá igual de pobre y explotado que antes.
Confrontado a la idea del eterno retorno (...) el historicismo gira sobre sí. Desde esa idea, toda tradición, también la que haya sido más reciente, se transforma en algo ya jugado en la noche impensable de los tiempos. La tradición adopta de ese modo el carácter que es propio de una fantasmagoría con la cual la prehistoria va a salir a escena con los más modernos atavíos.