Siempre es lamentable que un ser humano llegue a una condición apenas más respetable que la de un animal. Mucho más lamentable es cuando esa persona ha tenido todas las ventajas.
Es muy fácil ser respetable cuando no se puede ser otra cosa.
Y también pienso que el mal debe engendrarse a sí mismo constantemente, mientras que el bien, la virtud, son inmortales. El vicio muestra siempre un rostro juvenil, mientras que la virtud es más venerable que ninguna otra cosa en el mundo.
Los hombres sienten desprecio por la religión y temor porque sea cierta. Para remediar esto, es necesario empezar por demostrar que la religión no es contraria a la razón; después, que es venerable y digna de respeto; a continuación, hacerla amable e inducir a los buenos a desear que sea cierta y por último, probar que lo es.
Ley eterna de la naturaleza es igualdad moral del hombre y de la mujer, porque la mujer, como el hombre, es obrero de la vida; porque para desempeñar ese augusto ministerio, ella como él está dotada de las facultades creadoras que completan la formación física del hombre-bestia por la formación moral del hombre-Dios
Nosotros los revestimos con títulos espléndidos, aunque sean criminalísimos: a éste lo llamamos católico, a aquél serenisimo, a uno ilustrisimo, a otro augusto a todos los denominamos dilectos hijos.
Dura es la vida, grande es el dolor para aquel que nunca probó el gusto del amor.
El hombre probo y pío es mitad santo y mitad pollito.
El juego debía de ser jugado y jugado al modo de ellos, aunque fueran ellos los que estipularan las reglas y los que contaran con toda la destreza. No importaba su ineptitud. Sí su honestidad. Se jugaba entero a esta creencia: que un hombre honesto no puede ser engañado, que la verdad, si el juego se jugaba hasta las últimas consecuencias conduciría a la verdad.
Es el papel del científico -del honesto e inteligente hombre de letras, así como también del sacerdote honesto e inteligente- el mantener experimentalmente opiniones heréticas y prohibidas incluso si es para rechazarlas finalmente.
Cuando la política tiene por objeto, bajo nombres de libertad, el reemplazo en el poder de los autoritarios arrellanados por los autoritarios hambrientos, el deber del hombre honrado no será nunca, ni aun con esa excusa, el de echarse a un lado de la política, para dejar que sus parásitos la gangrenen.
Siempre me pareció digno de un hombre honrado sacrificar su reputación a la de su Patria. Si esta máxima no constituye el heroismo, es, por lo menos, el resumen de las virtudes más sublimes del ciudadano.
Soy partidario de alentar el progreso de la ciencia en todas sus ramas; y opuesto a poner el grito en el cielo contra el sagrado nombre de la filosofía; a atemorizar a la mente humana con historias de brujas para inducirla desconfiar de su propio juicio y a aceptar implícitamente el de otros.
Los Compositores no se atreven. Tienen miedo de ese ídolo sagrado llamado sentido común, que es la cosa más terrible que conozco - después de todo, no es más que una religión fundada para justificar la ubicuidad de los imbéciles.
No seas ambicioso y tacaño; la justa medida es excelente en tales casos.
Tienes que ir creciendo, en este caso me decidí a hacerlo porque es un excelente guión y ha sido una gran experiencia de trabajar con actores como los que reúne la película, por eso esperamos que no sólo le guste al público mexicano sino en otros lados.
¿No tenemos en nosotros una perpetua inclinación, pese a la excelencia de nuestro juicio, a violar lo que es la Ley, simplemente porque comprendemos que es la Ley?
No es la riqueza ni el poder, ni el mero intelecto lo que gobierna al mundo. Es el carácter moral, asociado con la excelencia moral, quienes realmente rigen todo el Universo.
La corrupción de lo egregio es la peor de las corrupciones.
El descortés es como un leproso del mundo distinguido
Una vez tuve un gorrión posado en mi hombro por un momento mientras yo estaba cavando en un jardín del campo, y sentí que era más distinguido por ese suceso de lo que hubiera sido por cualquier charretera que hubiera podido llevar
Un buen carácter, es, a los ojos de Dios y Sus escogidos y los que están dotados de comprensión, la más excelente y loable de todas las cosas, pero siempre a condición de que su centro de emanación sea la razón y el conocimiento y su base sea la verdadera moderación.
Sola es loable la ambición por no perder el tiempo.