Con extender un brazo cualquiera de ellos podría haber tocado al octavo hombre, que yacía sobre la mesa, boca arriba, parcialmente cubierto con una sábana, sus brazos extendidos a sus lados. Estaba muerto.
Llegué hoy y no estoy en la historia del Real Madrid. Raúl está en la historia del Real Madrid y debo respetarle, no puedo tratarle como un jugador cualquiera