La belleza ha terminado por recurrir a la verborrea El color prohibido, 1951
Los sabios aceptaron con reconocimiento y pasaban el resto de sus vidas en asimilar ideas de séptima mano, dormir buenas siestas y aburrir a sus alumnos, que no dejaban de bostezar, con la palabrería anémica y libresca que ellos llamaban sabiduría.
Queremos menos palabrería liberal y más respeto a la libertad profunda del hombre
En la historia oficial de este tiempo aparecerán estadísticas, índices de producción macroeconómicos, muchas impunidades maquilladas y algunos próceres de baba incontinente. Sólo el teatro hablará del hombre opaco que sufrió la lejanía y la gangrena muda del destierra, lejos de un país hermoso y triste, que todavía no sé si de verdad existe.
¡Y ante todo está el mar! ¡El mar!..Ritmo de divagaciones. ¡El mar! Con su baba y con su epilepsia.