No es una suposición irracional pensar que, en una vida futura, consideremos un sueño nuestros pensamientos actuales.
Creo que todas las novelas tratan del carácter y que es para expresar el carácter, no el sueño de doctrinas, el cantar canciones o el celebrar las glorias del Imperio Británico que la forma de la novela, tan rica, elástica y viva, va evolucionando.