Alentáos y reunid por un instante vuestros esfuerzos a los nuestros; en un instante de vigor y de actividad vais a recobrar el don más precioso del cielo, que sólo la seducción, la intriga y la perfídia pudieron arrebataros
La buena fe es el fundamento de toda sociedad, la perfidia es la peste.
La simplicidad afectada es una impostura refinada.
Tenemos la costumbre de burlarnos de los intelectuales por su duplicidad hamletiana, por sus dudas e indecisiones. Yo, en mi juventud, despreciaba en mí todos estos rasgos. Ahora pienso diferente: la humanidad está en deuda con los indecisos y los dubitativos por sus grandes descubrimientos, por sus grandes libros
Cabe preguntarse si en ciertas clases populares no existe más duplicidad que en la alta sociedad, que sin duda se reserva para nuestra ausencia las frases descorteses, pero cuya actitud hacia nosotros no seria insultante si estuviéramos apenados
Si solo pudiéramos ver los torrentes de hipocresía y crueldad, las mentiras, el degüello, las violaciones de toda obligación de la humanidad que han fluido de esta fuente en el curso de la historia de las naciones cristianas, ante tal visión palidecerían los peores cuadros mentales que nos pudiéramos formar del infierno
El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a otros.
Esa deslealtad de los ayudantes de confianza es una de las cosas más desalentadoras que le puede suceder a un artista intérprete o ejecutante
La deslealtad lo marca a uno como siendo menos que el polvo de la tierra, y trae además el desprecio que se merece. La falta de lealtad es una de las mayores causas del fracaso de cada camino de la vida.