La paz y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias. Si queremos sembrar alegría en derredor nuestro precisamos que toda familia viva feliz.
¿Usted mantendría la misma relación con una estructura que lo califica como me calificó el Athletic a mí? Todos sabemos que los que mandan viven de la autoridad, o de la imagen de la autoridad, tanto de la autoridad genuina como de la imagen de autoridad. Si el club me desautoriza de semejante manera, lo único que puedo hacer es decir ‘yo no miento’, y asumo que me han tratado de ese modo. Pero eso no quiere decir ni que tenga problemas personales, ni que esté enamorado del trabajo que estoy haciendo. Y eso no significa de ninguna manera a que haya desunión