Sólo el médico y el dramaturgo gozan del raro privilegio de cobrar las desazones que nos dan.
Para salvar a esta especie de mamíferos en vías de extinción hay que llevar al dramaturgo al escenario: ese es su hábitat. Los que quieren continuar recluidos en sus escritorios y sus diccionarios, es mejor que se extingan. La fauna no habrá perdido nada.
Los mismos temas siempre vuelven a aparecer, volvemos a caer en los mismos temas una y otra vez. El autor está condenado a ello, es desesperante.
Pero es que he tenido un autor en casa. Yo he visto, he estado presente en cada una de las canciones que Víctor ha parido. Yo sé cómo las hace, sé lo que le cuesta, sé lo que es ser autor, y la grandeza y la dificultad que esto conlleva.