¿Qué es lo que realmente posees y lo que has adquirido en esta vida? ¿Qué perlas has sacado de las profundidades del mar? En el día de tu muerte tus sentidos físicos desaparecerán. ¿Tienes la luz espiritual que ilumine tu corazón? Cuando en la tumba tus ojos se llenen de polvo ¿brillará tu sepultura intensamente?
El ocio, si no va acompañado del estudio, es la muerte y sepultura en la vida del hombre
La R resonante no llegó deliberadamente. Se originó por sí misma porque en ese nivel profundo cantas automáticamente de esa forma. No soy un músico en el sentido real. No sé nada de instrumentos. Pero llevo adelante nuestra música con mi voz y mis letras de buena manera. Es una cuestión de ilustración, timbre y fonética. No queremos - por todos los cielos- crear un estilo.
Veamos ahora el desorden, lo que las gentes sensatas llaman desorden. Es la protesta del pueblo contra el innoble orden presente, la protesta para romper las cadenas, destruir los obstáculos y marchar luchando hacia un provenir mejor. El desorden es el timbre más glorioso que la humanidad tiene en su historia.
En los casos de exterminios masivos de personas la población local no profesa un odio sanguinario contra las mujeres, los ancianos y los niños que van a ser aniquilados. Por ese motivo, la campaña para el exterminio masivo de personas exige una preparación especial. En este caso no basta tan sólo con el instinto de conservación: es necesario incitar en la población el odio y la repugnancia.
--¡Carajo! Yo con semejante despliegue monto mi campaña para la presidencia.
Las afirmaciones hechas durante una campaña política no tienen como objetivo la búsqueda de la verdad, sino contribuir a la conquista del poder.
La campaña que me hizo don Venustiano Carranza en el estado de Chihuahua, le ha costado a la nación algunos miles de hombres y algunos millones de pesos, pero ya de ese hombre no hay nada qué decir, porque ya ese hombre ascendió al número de los héroes
¿Me amarás? Murmuraste. Lenta y grave vibró en mis labios la promesa suave de la dulce, la amable moabita. Y fue como un ¡amén! En ese instante el toque de oración que alzó vibrante la rítmica campana de la ermita.
Sobre la campana del templo posada, dormida una mariposa