No es un matorral ardiendo; sino un manantial para siempre. No hay sed que no apague.
¿Qué aspecto presentaría la vida si no estuviera desprovista de sentido? La insignificancia absoluta es la base sobre la que descansa.
Uno debe acostumbrarse a oír todo sin inmutarse, incluso las historias más descabelladas, ponderando la insignificancia de quien habla y sus opiniones, y absteniéndose de cualquier discusión. Ello permitirá luego recordar la escena con satisfacción
Es simpleza o necedad llorar por lo que con llorar no se puede remediar.
Es la mayor simpleza de muchos padres pretender tener a pura fuerza un hijo letrado o eclesiástico, aun cuando no sea de su vocación tal carrera ni tenga talento a propósito para las letras; causa funesta, cuyos perniciosos efectos se lloran diariamente en tantos abogados firmones, médicos asesinos y eclesiásticos ignorantes y relajados como advertimos.