El arte de amar se reduce a decir exactamente lo que el grado de embriaguez del momento requiera.
Las bebidas no son sólo alimentos. Desempeñan, desde siempre, un papel estimulante, de instrumentos de evasión; a veces, como ocurre entre ciertas tribus indias, la embriaguez llega incluso a ser un medio de comunicación con lo sobrenatural.
Un despreocupado paseo o una borrachera accidental en tierra bastan para desvelarle los secretos de todo un continente, y con frecuencia descubre que el secreto no vale la pena.
En el naufragio de la borrachera el amor propio es el único sentimiento que consigue mantenerse a flote
Un aire de caricias ondula la marea castaña de tu pelo con luz que balbucea.
Mejor ser un cohete caído que no haber resplandecido nunca.
Haría lo que sea por ti Para demostrarte cuanto te adoro Pero ya se acabo Es muy tarde para salvar nuestro amor Solo prométeme que pensaras en mi cada vez que mires el cielo y veas una estrella porque soy Soy un cohete en el espacio y tu corazón es la luna Y lo apunto directamente a ti Directo a ti 250 mil millas en una noche clara de junio Y estoy tan perdido sin ti
Siendo niño mi familia tuvo que trabajar en tareas de limpieza y vivir en una furgoneta vieja. Pero por Dios le juro que incluso en aquellos tiempos lograba hacerles reír, aunque fuera con una imitación, un pedo o un baile.
Y luego Aragón es el futuro, sin darse cuenta que somos el último pedo del culo
Para mí, los mejores y más caros productos de la civilización han sido siempre -y lo siguen siendo- un libro bien escrito, en cuyas páginas haya algún pensamiento nuevo, y una pluma bien tajada con la que poder comunicar a los demás los míos propios
Sed justos lo primero, si queréis ser felices. Ese es el primer deber del hombre; y ser unidos, y así apagaréis la tea de la discordia y venceréis a vuestros enemigos, y la patria será libre y salva. Yo obtendré la mayor recompensa, la única a que aspiro, al veros libres, felices, independientes y tranquilos.
Toda virtud tiene sus privilegios; por ejemplo, el de contribuir con su pequeña tea a la hoguera de los condenados.